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jueves, 14 de enero de 2010

Un regalo histórico y entrañable.

El pasado domingo no fue un día cualquiera, aunque al levantarnos no podíamos ni por un instante sospechar la sorpresa que se avecinaba. Desde la noche del viérnes andaba bromeando con mi familia sobre la alta probabilidad que había de nevadas en toda la Sierra Norte. Sabíamos que había caído una pequeña nevada en algunos pueblos de la Sierra ese día, como en Guadalcanal y Alanís de la Sierra. Teníamos ganas de que nevara, la última vez que vimos nevar en El Pedroso, fue hace algo más de tres años.

La que más ilusionada estaba y más ganas tenía de nieve era yo, pero no ya por mí, sino por mis padres. Ellos se quedaron sin ver y disfrutar la anterior nevada y desde entonces tenía el deseo de que nevara de nuevo en su pueblo, para que ellos pudieran emocionarse y disfrutar. Incluso el sábado recorrimos algunos de los pueblos de la Sierra Norte con ellos, buscando paisajes nevados.

El domingo amaneció muy gris y bastante frío. Aún así mi madre no creía que fuera a nevar. Después de desayunar me puse a quitar el Belén de patchwork. Cuando terminé eran las 10:30 horas, subí a mi azotea a contemplar el paisaje. Estaba observando el pantano del Huéznar cuando noté que comenzaban a caer las primeras gotas de lluvia. Al levantar la vista al cielo, me pareció que me engañaban mis ojos, pues me parecía ver pequeños copos de nieve. Me froté con las manos, volví a abrir los ojos y entonces los ví claramente en las mangas de mi chaleco azul. No podía creérmelo. Bajé la escalera de dos en dos, mientras le decía a mi marido que estaba nevando.
Cogí la cámara de fotos y subimos a la azotea, en ese momento nos dió igual todo, el frío intenso que hacía, el mojarnos con los copos de nieve, no importaba. Sólo queríamos disfrutar del regalo histórico y entrañable que la naturaleza nos hacía.

Me cautivó la transformación que, poco a poco iba sufriendo la sierra y el pueblo. Me quedé extasiada contemplando las caras de los que me rodeaban y cuando la nieve empezó a caer fuerte me resistía a bajar. No me resignaba a tener que contemplarla detrás de los cristales, tenía mucho más campo de visión en la azotea, por un lado el pueblo y por el otro la Sierra.
Estuvo nevando sin parar, unas cinco horas, durante las cuales disfruté como una niña de las caras de familiares, vecinos y amigos, de sus comentarios, risas, anécdotas...... Todos coincidían en que no habían visto nevar tan fuerte en El Pedroso, desde hacía veinte años.

En cuanto dejó de nevar salimos provistos de botas, gorros y bufandas a pasear y gozar del paisaje insólito que nos rodeaba. Me quedé mirando las pisadas en la nieve y recordé entonces otras pisadas, de otras personas que se marcharon pero, que permanecerán por siempre en mi corazón.
Así de bonita nos encontramos la Ermita de la Virgen del Espino, patrona de la localidad. Sus árboles que siempre nos proporcionan sombra y frescor en verano, ahora nos deleitaban vestidos de blanca gala. En esta calle se hilaron mis sueños de niña, aquí inocentemente correteaba y jugaba con mis amigas durante, los fines de semanas y el verano, cuando nos trasladábamos desde la ciudad al pueblo de mi madre, a pasar con mis abuelos maternos las vacaciones.

Nunca, al menos que yo recuerde, he visto la calle así. Ni siquiera en mi imaginación o en sueños, por eso cuando salimos de casa, lo primero que hicimos fue dirigirnos a la que siempre he llamado y llamaré mi calle.
Me encantó la originalidad y creatividad que tuvieron los niños que hicieron este gracioso muñeco de nieve, al que no le faltaba ni un detalle.

Fue para ellos, como un sorprendente regalo, que le habían dejado Sus Majestades Los Reyes Magos, sólo que llegó con cuatro días de retraso.
Este parque recobró aún más belleza bajo el manto puro e inmaculado de la nieve. Algunos de sus árboles desnudos, en invierno, sirvieron de precioso soporte a la nieve y los bancos vacíos lucían hermosos, con sus almohadones de límpia nieve.
Cuando el día iba encaminado hacia el ocaso, la luz se iba suavizando e iba tomando casi más relevancia el azul de las nubes junto a el blanco grisaceo de la nieve. Entonces, ante esta imágen, quise que el tiempo se detuviera y poder robarle al sol unos segundos, para poder deleitarme y grabar en mi retina el regalo que nos había otorgado el día.

Pero el frío, la noche y con ella la oscuridad se adueñó del lugar, aún así a cada rato me asomaba y aunque apenas se podía ver nada.......me quedé antes de irme a dormir, contemplando las calles tras los cristales, en ellos veía reflejados, los rostros, los ojos y las miradas ilusionadas de los que más quiero y de todos, que fueron muchos, los que aquel día tomamos las calles para gozar y vibrar de nuestro entrañable y dulce regalo.

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17 comentarios:

Blogger Pitufando ha dicho...

Preciosas las fotos y precioso cómo lo has relatado, como siempre.
Aquí en Espartinas nevó una chispita pero sin cuajar.
Un besito,

Nieves.

15 de enero de 2010, 1:20  
Blogger Lis Pino ha dicho...

Que bonito Estrella!! está precioso tu pueblo! yo soy de Barcelona capital y la verdad es que casi nunca llueve y menos en mi zona que estoy a una esquina de la playa :( la nieve en depende que situaciones te lleva a un cuento verdad??
Me alegro muchísimo por tus padres que la pudieran ver.
Un beso
Lis

15 de enero de 2010, 9:22  
Blogger Karmela ha dicho...

Unas estampas del pueblo preciosas, gracias por compartirlas.
Besotes

15 de enero de 2010, 9:55  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Como siempre, inconmesurable tu descripción, en lo externo, y lo que es más importante, en lo interno. Sin palabras, o mejor, EXTRAORDINARIO. TIBUR.

15 de enero de 2010, 16:05  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Estrella me ha encantado el pueblo es precioso y nevado mas todavia, la verdad es que tubo que ser precioso pasear por esas calles blancas recordando tu niñez en las calles del Pedroso.La verdad es que esos comentarios que haces son muy emotivos y como te dice mas de uno...chica tu vales para escribir!!!!La verdad es que me he emocionado mucho con eso que has dicho de las pisadas que dajaron la gente que ya no está y tienes razon los que se van dejan huellas en el alma que no se pueden borrar.Bueno linda a ver si un dia tengo ocasion y me paso por el Pedroso un fin de semana para ver como es tu pueblo en persona.Mil besos. Vanessa.

15 de enero de 2010, 16:13  
Blogger Encarni ha dicho...

Hola estrella que imagenes mas bonitas con la nieve de protagonista. Gracias por seguir mi blog. Saludos Encarni

15 de enero de 2010, 20:45  
Blogger Maria Jové ha dicho...

Que fotos mas bonitas, la de la ermita es preciosa, y lo cuentas de maravilla que sensacion ver la nieve para los que no estais acostumbrados
Maravilloso relato

besssssssssss

15 de enero de 2010, 22:12  
Blogger Vicenti ha dicho...

Estrella,todo lo que has escrito del dia de la nevada,es lo mismo que yo sentí,a mi me cogió en Las Pajanosas y al igual que tú no me lo podia creer,parecia una niña pequeña,diciendole a mi marido está nevando,está nevando!!!jejej,asi que te comprendo perfectamente porque es lo que yo senti,gracias por tu visita y ya se que tengo una paisana a la que visitar,besitos

15 de enero de 2010, 22:20  
Blogger Granada ha dicho...

Hola! me encantan las fotos de tu pueblo , por aqui nevo mucho y es bonito ver todo blaco , siento que no pudieras llegarte a mi pueblo , espero que lo hagas algun dia , se que te gustara , besos

16 de enero de 2010, 0:38  
Blogger Kela ha dicho...

Paisanaaaaaaaaaaaaaa qué entrada más bonitaaaaaaaaaa y qué reportaje, me ha encantado!!QUÉ BONITO TU PUEBLO NEVADO!!

16 de enero de 2010, 2:39  
Blogger magarli ha dicho...

Como disfrutamos de la nieve las que no estamos acostumbrada, gracias por tu visita y felicitare a mi padre en tu nombre

16 de enero de 2010, 12:15  
Blogger rocío ha dicho...

Hola Estrella, muy bonitas las fotos y lo que has escrito,yo aún espero que algún día nieve en Jerez, jeje. Tienes un blog muy bonito.
Quería agradecerte el comentario en mi blog, tienes una seguidora más :D

Un besito

16 de enero de 2010, 15:55  
Blogger Esperanza ha dicho...

Unas fotos preciosas!! Donde yo vivo también estuvo nevando, no tanto, pero hacía 52 años que no nevaba, y fue increíble. Por aquí por Sevilla estas cosas no ocurren todos los días!

17 de enero de 2010, 19:33  
Blogger manoli ha dicho...

Muy bonito tu pueblo a mi me cogio en el Ronquillo y tambien se puso todo blanco de nieve y disfrutamos mucho.Saludos Manoli.

17 de enero de 2010, 21:40  
Blogger Encarni ha dicho...

Hola Estrella te enviado un email. Espero que te guste, son unos patrones para hacer un ratoncito Pérez. Encarni

17 de enero de 2010, 23:21  
Blogger angela ha dicho...

Estrella, las fotografías preciosas pero el relato muy muy entrañable y muy sincero a la vez.Estoy segura de que esos recuerdos vivirán contigo para siempre porque los has vivido con intensidad y emociones grandes y así la vida es mucho más auténtica.Que tengas una estupenda semana.Un fuerte abrazo

18 de enero de 2010, 9:25  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Preciosas las fotos!!!!! y emotivo tu relato, los que estamos lejos te lo agradecemos.
Espero algun dia en mis vacaciones
saludarte.
UN BESITO

2 de febrero de 2010, 12:51  

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